miércoles, 14 de octubre de 2009

Tributo a Erma Bombeck

Tengo que dedicar algunos párrafos a Erma Bombeck.
Ya está muerta, así que nunca se planteará el problema de si merece o no el premio Nobel, pero para mí es, fue, una gran escritora. No escribió cuidadisimas novelas de grandes parrafadas. Escribió sobre la vida cotidiana de una mujer, madre y esposa, que, además de hacer todas las tareas domésticas, sacaba tiempo para revisar todo eso con humor, (voy a utilizar una palabra inglesa porque no hay otra en español cuyo significado se le acerque, no es pedantería, es, probablemente, falta de dominio de mi propio idioma), self-deprecating.
A ella le debo casi la vida. La descubrí por casualidad en una tienda de libros usados mientras vivía en Michigan. Necesitaba leer algo que me sacara de la depresión en que estaba metida. El cine también ayuda pero no excita el cerebro y la imaginación como la lectura. Llegó en el momento justo. A partir de ese momento no cejé hasta encontrar todos los libros que había escrito, cosa que aún no he conseguido. No estaba de moda, así que no fue tarea fácil. Creo que ni siquiera está traducida al castellano.
Una de mis metas es terminar la traducción de uno de sus libros, pero no es tarea fácil. No porque su lenguaje sea complicado o rebuscado, sino porque hay chistes que no tienen traducción, juegos de palabras y situaciones que no se pueden dar aquí y que no se entenderían por quien no conozca aquello, aunque muchas mujeres no podamos identificar con ella, de tal modo que trasvasar su peculiar sabiduría a nuestro ambiente sin traicionar su espíritu me resulta extremadamente difícil. También me preocupa que, de no hacerlo bien, muy probablemente no tuviera la acogida que, en mi opinión, habría de merecer.
Desde aquí mi tributo a esta maravillosa mujer con un gran sentido del humor .

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