Y anoche empecé a pensar en todas las personas a las que me gustaría llamar para felicitarles la Navidad, y la lista se fue haciendo más grande, y me di cuenta de a cuantas conozco y con cuantas personas me relaciono, y de que, probablemente, no me iba a dar tiempo a hablar con todos, al igual que cuando en ese momento de la Misa en el que rogamos por los demás, empiezo a pasar lista y cuando me quiero dar cuenta estamos en la comunión. Sé que podría despacharlo con una petición genérica, pero me gusta personalizar, pensar en las necesidades concretas de esa persona, y si no cree, pedir por su conversión. Y siempre me olvido de alguien, y me acuerdo al final de la Misa o ya en casa, mientras hago la comida. ¡Qué cabeza!!!
Primero estaba la familia, mi marido, mis hijos, luego el resto de la familia, de la mía y de la de mi marido, crecientes ambas. Con algunos tengo más relación que con otros, con algunos ni siquiera tengo contacto, tal vez no lo he tenido nunca, e incluso me pasa, como este año, por un lado pierdo a mi madre, que este año pasará las Navidades en el Cielo, y que descubro tener un sobrino, o mejor dicho dos, de los que no tenía ni idea de su existencia.
Luego están los amigos, algunos fieles, de muy lejos, otros más nuevos, cada uno especial en su forma de ser y en la relación particular que tengo con cada uno, y a los que agradezco que me hagan sentir que no estoy sola, aunque a veces me lleve mi tiempo dar señales de vida (inteligente). A algunos con los que perdí el contacto los recuerdo con cariño y, a veces, con remordimiento de no haber sido mejor persona o de no haberlos sabido entender.
Y conocidos, ahora, gracias a internet y ese curioso invento del caralibro, muchos, muchos más de los que podía pensar. Personas con las que puedo debatir, con las que a veces no estoy de acuerdo, pero que animan mi existencia cotidiana.
Y son muchos.
A algunos los he felicitado ya de forma masiva, a otros intentaré hacerlo personalmente, y seguro que me pasa como en Misa, de alguien me olvidaré, no a propósito, pero me olvidaré, y a pesar de ello, ninguno dejará de estar en mi corazón.
¡¡¡Feliz Navidad!!! y ¡¡¡Qué Dios os bendiga!!!
lunes, 24 de diciembre de 2012
domingo, 23 de diciembre de 2012
El año que se va...
Diciembre 2012. No se ha acabado el mundo como algunos pretendían ver en una interpretación del calendario Maya. O, por lo menos no se ha acabado en términos físicos, no ha habido una implosión, o un meteorito que hayan destruido la tierra, sin embargo, este año 2012 ha traído muchos cambios, y no precisamente para bien.
Estamos en una crisis, no es que no haya habido otras antes, es que es la primera que vivimos en primera persona esta generación. Con las anteriores tuvieron que bregar nuestros padres, pero ahora nos toca a nosotros sacar adelante a nuestros hijos.
Nos parece mentira, que apenas hace un año los presagios nos parecían demasiado alarmistas. Pero la crisis nos ha llegado como un tsunami, que está barriendo nuestro país llevándose consigo empleos, negocios, sueños...
No sabemos que nos traerá el 2013, unos dicen que será mejor porque ya hemos tocado fondo, otros que aún nos queda lo peor... En cualquier caso, no nos devolverá lo que ya hemos perdido, lo material tal vez lo recuperemos algún día en un futuro más o menos cercano, otras cosas, inmateriales pero no por ello menos importantes, se perdieron en la ola, se disolvieron como azucarillos, y esas será prácticamente imposible recuperarlas.
Habrá una diferencia con respecto al 2012, ahora ya estamos sobre aviso, ya sabemos lo que hay y lo que podemos esperar, quien más y quien menos ya se ha apretado los machos, arremangado y apretado los dientes, hay que seguir adelante, no por nosotros, sino por nuestros hijos, para el futuro no les deje de lado, para que tengan su oportunidad, para que florezcan en todo su esplendor.
El mundo seguirá siendo injusto, nunca dejó de serlo, y la vida traicionera, pero ahora volvemos a estar alerta, prevenidos, y tal vez podamos esquivar la cuchillada, evitar el resbalón, salvar el vacío...
Estamos en una crisis, no es que no haya habido otras antes, es que es la primera que vivimos en primera persona esta generación. Con las anteriores tuvieron que bregar nuestros padres, pero ahora nos toca a nosotros sacar adelante a nuestros hijos.
Nos parece mentira, que apenas hace un año los presagios nos parecían demasiado alarmistas. Pero la crisis nos ha llegado como un tsunami, que está barriendo nuestro país llevándose consigo empleos, negocios, sueños...
No sabemos que nos traerá el 2013, unos dicen que será mejor porque ya hemos tocado fondo, otros que aún nos queda lo peor... En cualquier caso, no nos devolverá lo que ya hemos perdido, lo material tal vez lo recuperemos algún día en un futuro más o menos cercano, otras cosas, inmateriales pero no por ello menos importantes, se perdieron en la ola, se disolvieron como azucarillos, y esas será prácticamente imposible recuperarlas.
Habrá una diferencia con respecto al 2012, ahora ya estamos sobre aviso, ya sabemos lo que hay y lo que podemos esperar, quien más y quien menos ya se ha apretado los machos, arremangado y apretado los dientes, hay que seguir adelante, no por nosotros, sino por nuestros hijos, para el futuro no les deje de lado, para que tengan su oportunidad, para que florezcan en todo su esplendor.
El mundo seguirá siendo injusto, nunca dejó de serlo, y la vida traicionera, pero ahora volvemos a estar alerta, prevenidos, y tal vez podamos esquivar la cuchillada, evitar el resbalón, salvar el vacío...
viernes, 22 de junio de 2012
Las comparaciones son odiosas
No me gusta mucho meterme en cuestiones políticas en esta bitácora, pero tal y como está la situación me parece que no voy a dejar de opinar.
En este caso es el tema de la recogida de basuras en Madrid. Empiezo por declarar que no estoy en contra del ahorro en todo aquello en lo que sea posible, y si es de manera que cause el menor perjuicio a unos y a otros todavía mejor, sin embargo, si para realizar los ajustes se recurre a comparaciones desequilibradas no puedo dejar de sentirme engañada.
Vamos, pues, al caso. Para justificar la reducción de los días en que se va a recoger la basura en la ciudad de Madrid, se nos han puesto los ejemplos de otras ciudades importantes europeas donde dicha recogida en mucho más espaciada, lo no parece que se haya tenido en cuenta es la estructura de la ciudad, el tipo de construcción en que habitan sus habitantes y el clima. Estas cuestiones lejos de ser baladies son el quid de la cuestión en cuanto a cual sería la frecuencia ideal, o menos perjudicial si se quiere, de retirar los residuos urbanos, ya que, en Madrid, en verano hace un calor casi sofocante, mientras que en Berlin o Londres, dos de los ejemplos contemplados, los veranos son significativamente más suaves, por tanto, la velocidad de degradación de los residuos es mucho más lenta de lo que sería en Madrid, y de ahí que pueda permitir una frecuencia menor. Otra cuestión es el tipo de edificación. En Londres, ciudad que conozco, la inmensa mayoría de las residencias se ubican en casas bajas, muchas veces unipersonales y con un pequeño jardín, lo que posibilita almacenar la basura fuera del recito habitado, evitando que la degradación, y los olores y falta de salubridad que conllevan, no se produzcan en la propia vivienda, mientras que en Madrid, donde la inmensa mayoría habita en pisos, el almacenamiento de la basura deberá ser impepinablemente en la vivienda.
Se puede observar, en consecuencia, las diferentes situaciones que se están comparando y lo falaz de dicha comparación.
En este caso es el tema de la recogida de basuras en Madrid. Empiezo por declarar que no estoy en contra del ahorro en todo aquello en lo que sea posible, y si es de manera que cause el menor perjuicio a unos y a otros todavía mejor, sin embargo, si para realizar los ajustes se recurre a comparaciones desequilibradas no puedo dejar de sentirme engañada.
Vamos, pues, al caso. Para justificar la reducción de los días en que se va a recoger la basura en la ciudad de Madrid, se nos han puesto los ejemplos de otras ciudades importantes europeas donde dicha recogida en mucho más espaciada, lo no parece que se haya tenido en cuenta es la estructura de la ciudad, el tipo de construcción en que habitan sus habitantes y el clima. Estas cuestiones lejos de ser baladies son el quid de la cuestión en cuanto a cual sería la frecuencia ideal, o menos perjudicial si se quiere, de retirar los residuos urbanos, ya que, en Madrid, en verano hace un calor casi sofocante, mientras que en Berlin o Londres, dos de los ejemplos contemplados, los veranos son significativamente más suaves, por tanto, la velocidad de degradación de los residuos es mucho más lenta de lo que sería en Madrid, y de ahí que pueda permitir una frecuencia menor. Otra cuestión es el tipo de edificación. En Londres, ciudad que conozco, la inmensa mayoría de las residencias se ubican en casas bajas, muchas veces unipersonales y con un pequeño jardín, lo que posibilita almacenar la basura fuera del recito habitado, evitando que la degradación, y los olores y falta de salubridad que conllevan, no se produzcan en la propia vivienda, mientras que en Madrid, donde la inmensa mayoría habita en pisos, el almacenamiento de la basura deberá ser impepinablemente en la vivienda.
Se puede observar, en consecuencia, las diferentes situaciones que se están comparando y lo falaz de dicha comparación.
lunes, 19 de marzo de 2012
La tiranía de la enfermedad
La enfermedad es una tiranía, y si además somos ancianos la exigencia se duplica.
Llevo varios meses cuidando de mi madre gravemente enferma y con sus facultades mentales mermadas y alteradas, de manera que a las tareas de la casa, al trabajo y a las obligaciones familiares se une la atención a una persona a la que cada vez le es más difícil valerse por sí misma y que tiene momentos desesperantes cuando se quiere levantar varias veces y hacer cosas para las que ya no tiene ni la habilidad ni la fuerza necesarias. Además, ha perdido el interés por el mundo que le rodea y no hay manera de que se distraiga, por loque o duerme mucho rato o está inquieta sin saber que hacer de su cuerpo.
Es triste de ver, es duro de pasar, y requiere atención continua las 24 horas del día.
Hay momentos de gran frustración. Es una carga que no se comparte facilmente y, a veces, los que intentan ayudar te complican la vida más que facilitartela. Otros, en cambio, se escaquean y te dejan todo el trabajo, sin darse cuenta de que el "trabajo" acaba con tu libertad para entrar y salir, para hacer una vida normal, ya que no puedes dejar solo a ese enfermo así como así, ni llevarlo contigo, mientras esos siguen su vida como si tal cosa...
La enfermedad es una tiranía.
Llevo varios meses cuidando de mi madre gravemente enferma y con sus facultades mentales mermadas y alteradas, de manera que a las tareas de la casa, al trabajo y a las obligaciones familiares se une la atención a una persona a la que cada vez le es más difícil valerse por sí misma y que tiene momentos desesperantes cuando se quiere levantar varias veces y hacer cosas para las que ya no tiene ni la habilidad ni la fuerza necesarias. Además, ha perdido el interés por el mundo que le rodea y no hay manera de que se distraiga, por loque o duerme mucho rato o está inquieta sin saber que hacer de su cuerpo.
Es triste de ver, es duro de pasar, y requiere atención continua las 24 horas del día.
Hay momentos de gran frustración. Es una carga que no se comparte facilmente y, a veces, los que intentan ayudar te complican la vida más que facilitartela. Otros, en cambio, se escaquean y te dejan todo el trabajo, sin darse cuenta de que el "trabajo" acaba con tu libertad para entrar y salir, para hacer una vida normal, ya que no puedes dejar solo a ese enfermo así como así, ni llevarlo contigo, mientras esos siguen su vida como si tal cosa...
La enfermedad es una tiranía.
lunes, 20 de febrero de 2012
Diario de una enfermedad
Hace varios meses que empezó un calvario para mi madre, para mi familia y para mí. Mañana hará dos semanas que por fin tenemos un diagnóstico. No es un buen diagnóstico. ¿Por qué se tardó tanto??? No lo sé aunque tengo la indefinible sensación de que, en parte, fue por cobardía. No fue una sorpresa. Yo lo sospechaba desde diciembre, sin embargo, tuvo que transcurrir diciembre, todo enero y algunos días de febrero antes de que, desgraciadamente, se viera confirmado. Hemos pasado 9 días en el hospital. La situación actual, después de 4 días en casa es estable, no obstante la recuperación no será completa, lejos de ello, con el tiempo irá a peor. ¿Cuánto tiempo? Nadie lo puede decir a ciencia cierta.
Ciertamente, todos tenemos fecha de caducidad y, por regla general, no la conocemos, pero en la juventud asumimos su lejanía con despreocupación. Luego, ya sea por edad o como consecuencia de una enfermedad grave, esa fecha, aún incierta, se va materializando en algo tangible. Uno lo puede asumir o puede, consciente o inconscientemente, negarse a procesarlo. Yo me encuentro en la primera categoría y mi madre en la segunda.
¿Cúal de las dos es mejor? Ninguna. Cada cual ha de vivir y afrontar la vida como crea y sienta que es mejor, de acuerdo a su sensibilidad y fortaleza.
Ciertamente, todos tenemos fecha de caducidad y, por regla general, no la conocemos, pero en la juventud asumimos su lejanía con despreocupación. Luego, ya sea por edad o como consecuencia de una enfermedad grave, esa fecha, aún incierta, se va materializando en algo tangible. Uno lo puede asumir o puede, consciente o inconscientemente, negarse a procesarlo. Yo me encuentro en la primera categoría y mi madre en la segunda.
¿Cúal de las dos es mejor? Ninguna. Cada cual ha de vivir y afrontar la vida como crea y sienta que es mejor, de acuerdo a su sensibilidad y fortaleza.
sábado, 28 de enero de 2012
An eerie resemblance
Sherlock Holmes, now on Spanish tv, is proving to be a VERY interesting series, quite unusual and for us, original SH readers, more faithful to the original than the first impression could convey. The transposition of time could have broken the spell, however it didn't as the writers have managed to keep the character of Mr Holmes intact and good Dr. Watson almost the same as SH sidekick. It is also remarkable how the actor who portray these characters have been wonderfully chosen and give their best not to disappoint the legions of SH followers around the world. And as far as I am concerned they have succeded.
Nontheless there is another reason that keeps me glued to the tv screen everytime the series are aired and that is the eerie resemblance of the actor who plays Sherlock. His name is Benedict Cumberbatch, certainly a name difficult to forget once you learn it, and he is rather fascinating, his features are uncommon and yet he looks remarkably similar to a friend of my husband who died a few years ago. The resemblance is closer when he is acting as Sherlock and I find that simply amazing. I would not say he is the spiting image of my husband's late friend but alas! sometimes I could believe he is alive again. Still, I must say that he has created a great Sherlock and has/is doing a great job.
As for Martin Freeman, well, I have known him since The Office and I think he is very good also, not quite the Dr. Watson that I had in mind but that does not mean he is also doing a good job.
Nontheless there is another reason that keeps me glued to the tv screen everytime the series are aired and that is the eerie resemblance of the actor who plays Sherlock. His name is Benedict Cumberbatch, certainly a name difficult to forget once you learn it, and he is rather fascinating, his features are uncommon and yet he looks remarkably similar to a friend of my husband who died a few years ago. The resemblance is closer when he is acting as Sherlock and I find that simply amazing. I would not say he is the spiting image of my husband's late friend but alas! sometimes I could believe he is alive again. Still, I must say that he has created a great Sherlock and has/is doing a great job.
As for Martin Freeman, well, I have known him since The Office and I think he is very good also, not quite the Dr. Watson that I had in mind but that does not mean he is also doing a good job.
sábado, 7 de enero de 2012
El día después...
7 de enero. Ya pasaron las reuniones, las comilonas; hemos abierto los regalos de Reyes y nos vamos mentalizando para volver a la rutina.
No puedo decir que estas Navidades hayan sido especialmente alegres ya que mi madre no está en su mejor momento, la edad y ciertos achaques están minando su moral nunca demasiado alta. Para mi es difícil encontrar el punto justo de exigencia o permisividad, ya que en cierto modo se está volviendo como un niño, solo que es tu madre y no la puedes educar como lo harías con tus hijos. Sus razonamientos son, cada vez más a menudo, discutibles; su memoria comienza a fallar con inusitada frecuencia, lo que hace que tampoco me pueda fiar mucho de ella, de lo que hace o deja de hacer, además de que por un estúpido orgullo, o más probablemente, soberbia, se niega a reconocer errores o simplemente se esconde para hacer lo que sabe que no debería hacer creyendo que nadie se da cuenta, tal y como hacen los niños que ya tienen conciencia pero no conocen o ignoran las consecuencias de sus actos.
Reconozco que nunca he sido una persona muy paciente, y que ella está poniendo a prueba mi paciencia mucho más que mis propios hijos.
Por otro lado, ella necesita sentirse útil para que su depresión no suba de categoría, pero con sus mermadas capacidades de memoria y atención, es más difícil asignarle una tarea que pueda ser capaz de llevar a cabo sin contratiempos, y lo último que quiere ser es una persona dependiente de los demás.
Por delante tenemos un montón de citas para pruebas médicas y visitas para ver los resultados de las mismas, con la deprimente perspectiva de que no albergamos muchas esperanzas de encontrar una solución duradera para sus problemas, y siendo ella como es poco amiga de ir al médico. He de decir que las visitas que he hecho con ella hasta ahora han sido muy decepcionantes por cuanto la mayoría de los médicos que la han visto han actuado de manera prepotente, sin escuchar, limitándose a su propia limitada valoración y con cortedad de miras a la hora de intentar buscar la causa de sus problemas. A esto hay que añadir que el trato del personal de las consultas puede ser francamente mejorable, pues dan por supuesto que los pacientes conocen perfectamente el funcionamiento de sus consultas y no dan las explicaciones necesarias, y cuando éstas son requeridas se ofrecen con cortante sequedad y, a veces, con malos modos.
No, ciertamente, no hemos empezado el año con una perspectiva optimista, parece, por contra, que este va a ser un año difícil, y no solo por la crisis y el sangrado a que nos va a someter el gobierno, sino porque además nos faltará salud y tranquilidad para afrontarlo.
Qué Dios nos ayude...
No puedo decir que estas Navidades hayan sido especialmente alegres ya que mi madre no está en su mejor momento, la edad y ciertos achaques están minando su moral nunca demasiado alta. Para mi es difícil encontrar el punto justo de exigencia o permisividad, ya que en cierto modo se está volviendo como un niño, solo que es tu madre y no la puedes educar como lo harías con tus hijos. Sus razonamientos son, cada vez más a menudo, discutibles; su memoria comienza a fallar con inusitada frecuencia, lo que hace que tampoco me pueda fiar mucho de ella, de lo que hace o deja de hacer, además de que por un estúpido orgullo, o más probablemente, soberbia, se niega a reconocer errores o simplemente se esconde para hacer lo que sabe que no debería hacer creyendo que nadie se da cuenta, tal y como hacen los niños que ya tienen conciencia pero no conocen o ignoran las consecuencias de sus actos.
Reconozco que nunca he sido una persona muy paciente, y que ella está poniendo a prueba mi paciencia mucho más que mis propios hijos.
Por otro lado, ella necesita sentirse útil para que su depresión no suba de categoría, pero con sus mermadas capacidades de memoria y atención, es más difícil asignarle una tarea que pueda ser capaz de llevar a cabo sin contratiempos, y lo último que quiere ser es una persona dependiente de los demás.
Por delante tenemos un montón de citas para pruebas médicas y visitas para ver los resultados de las mismas, con la deprimente perspectiva de que no albergamos muchas esperanzas de encontrar una solución duradera para sus problemas, y siendo ella como es poco amiga de ir al médico. He de decir que las visitas que he hecho con ella hasta ahora han sido muy decepcionantes por cuanto la mayoría de los médicos que la han visto han actuado de manera prepotente, sin escuchar, limitándose a su propia limitada valoración y con cortedad de miras a la hora de intentar buscar la causa de sus problemas. A esto hay que añadir que el trato del personal de las consultas puede ser francamente mejorable, pues dan por supuesto que los pacientes conocen perfectamente el funcionamiento de sus consultas y no dan las explicaciones necesarias, y cuando éstas son requeridas se ofrecen con cortante sequedad y, a veces, con malos modos.
No, ciertamente, no hemos empezado el año con una perspectiva optimista, parece, por contra, que este va a ser un año difícil, y no solo por la crisis y el sangrado a que nos va a someter el gobierno, sino porque además nos faltará salud y tranquilidad para afrontarlo.
Qué Dios nos ayude...
martes, 3 de enero de 2012
A somewhat peculiar beginning...
2nd of January of 2012, Monday. New week, new month, new year. This beginning has not been what one usually dreams of. To start with all last month my mother has been suffering from different ailments, among them a rather uncomfortable atopic dermatitis. Then my youngest son caught a cold and has been coughing since the beginning of the school vacations and, of course, he passed the cough to everybody else in the house.
So, I was sick to wave goodbye to 2011 and sick to welcome 2012. I manage to cook a nice New Year’s dinner and next day’s lunch. Today I got up feeling awful but I gather some strength to go out in the afternoon.
The centre of Madrid was crowded with people shopping for Epiphany presents. As I was also in the same quest I ventured into El Corte Inglés. Now I had to go to the 7th floor so I found an escalator. I was minding my own business musing about the amount of people, the difficulty in finding what I am looking for when I notice that there is a couple in front of me and the guy is shamelessly and noticeably patting the girls bottom under her mini skirt in the sight of everyone around. She does not complain.
I might seem old fashioned but I think we have lost all sense of propriety and decency. There are things one should only do in private or keep for quieter places. I am afraid that TV and modern media is doing more harm that it might seem at first sight. Now everyone believes that has freedom to do whatever they want because they see it on TV any time during the day, and people who do it become very popular and wealthy just by showing their intimacy to whoever wants to watch it. The result is no sense of decency or propriety, the wrong idea that everybody has rights and unlimited freedom and no duties. That sensible belief that one’s freedom ends where somebody else’s freedom begins is long gone and forgotten. So I was to censure someone’s attitude or behavior I would more than probably find myself in the awkward position of being answered to mind my own business or not to look if I don’t like what I see. That goes also for people who throw garbage in the street, put their feet on other seats in public transport, drive like nuts, etc.
So this has been a pretty unconventional beginning of a year…
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