lunes, 19 de marzo de 2012

La tiranía de la enfermedad

La enfermedad es una tiranía, y si además somos ancianos la exigencia se duplica.
Llevo varios meses cuidando de mi madre gravemente enferma y con sus facultades mentales mermadas y alteradas, de manera que a las tareas de la casa, al trabajo y a las obligaciones familiares se une la atención a una persona a la que cada vez le es más difícil valerse por sí misma y que tiene momentos desesperantes cuando se quiere levantar varias veces y hacer cosas para las que ya no tiene ni la habilidad ni la fuerza necesarias. Además, ha perdido el interés por el mundo que le rodea y no hay manera de que se distraiga, por loque o duerme mucho rato o está inquieta sin saber que hacer de su cuerpo.
Es triste de ver, es duro de pasar, y requiere atención continua las 24 horas del día.
Hay momentos de gran frustración. Es una carga que no se comparte facilmente y, a veces, los que intentan ayudar te complican la vida más que facilitartela. Otros, en cambio, se escaquean y te dejan todo el trabajo, sin darse cuenta de que el "trabajo" acaba con tu libertad para entrar y salir, para hacer una vida normal, ya que no puedes dejar solo a ese enfermo así como así, ni llevarlo contigo, mientras esos siguen su vida como si tal cosa...
La enfermedad es una tiranía.