miércoles, 14 de octubre de 2009

A título informativo

¡Hola a todos!
Por fin he reunido el valor suficiente para decidirme a publicar esas cositas que, de vez en cuando, escribo. ¿Por que ahora? Porque este fin de semana sentí una irreprimible necesidad de escribir. Para mí el amor y el dolor son sentimientos que generan una enorme tensión, que solo puedo liberar escribiendo. Solo así puedo poner en orden el tumulto que esas emociones generan en mi cabeza, por lo general más fría.

Escribo a impulsos y, mientras estos no sean demasiado intensos, soslayo la necesidad por la conveniencia de una vida ordenada, sin embargo, esta pasada semana tuvo lugar un acontecimiento que me afectó mucho: el alejamiento de un amigo al que estaba empezando a conocer y con el que comparto inquietudes muy valiosas para mí, como puede ser el amor por los libros, y a quién tengo que agradecer muchas cosas, entre otras el haberme ayudado a recuperar el interés por escribir que estaba latente en mí.
Temo que la distancia apague la llama de una amistad de la que estaba empezando a disfrutar, y que me ha sabido a poco. En consecuencia, mi necesidad de escribir se disparó al infinito y me pase todo el fin de semana dándole a la tecla.

El título de este diario, bitácora o como lo queráis llamar, es un humildísimo homenaje al, para mí, recién descubierto Kurt Vonnegut, cuyo libro de cuentos "Welcome to the monkey house" ha supuesto una gran inspiración. Se da, además, la sorprendente circunstancia de que el cuento que sirve de nombre al libro se refiere a la jaula de los monos del zoo de Grand Rapids, Michigan, y yo, quién lo iba a decir, he estado allí. What are the chances?, que hubiera dicho Mr. V. ¿A qué es una curiosa coincidencia?

Por último, pediros que no seáis demasiado exigentes, solo soy una humilde aficionada, no tengo otra pretensión, por el momento, que responder a esa peculiar necesidad que tengo de escribir. Avisaros de que, alguna vez, encontraréis entradas completas o palabras en inglés. No puedo evitarlo, el inglés forma parte de mí, y a veces me lo pide el cuerpo, perdonadme, pues, aquellos que no podáis leerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario