Hoy quiero dedicarle esta humilde entrada a Ellison. Ellison nació el 18 de marzo de 2006 y murió el 18 de marzo de 2006. Pasó 10 horas en este mundo. En esas 10 horas recibió todo el amor que una madre es capaz de dar. Ellison fue recibida con los brazos abiertos y entregada a Dios para que recibiera aún más amor. Ellison fue un milagro.
No sé como expresar la ternura que me produce ver su foto, se me encoje el corazón y los ojos se me nublan con las lágrimas. La preciosa Ellison.
domingo, 6 de marzo de 2011
sábado, 5 de marzo de 2011
La caras de la amistad
El otro día, durante una clase de inglés en que discutíamos el tema de las drogas y sus efectos, se suscito una cuestión muy interesante, qué clase de amistad es aquella en que un amigo no advierte a otro amigo de un peligro, por ejemplo. La conclusión fue más bien triste: no nos gusta escuchar ciertas cosas y cuando un amigo, que lo es de verdad y te quiere bien, te dice lo que no quieres oír le das la espalda, lo apartas porque es más fácil seguir fingiendo que no pasa nada, o que se controla una situación, y al final se rompe la amistad, la que debiera ser más valiosa, aquella que debiéramos preservar contra viento y marea, la de ese amigo que no te abandona ante la adversidad, la de ese amigo que se alegra de tus alegrías y se entristece con tus penas, la de ese amigo al que debiéramos responder con la misma moneda.
Ello me lleva a pensar que, en un momento u otro de la vida, todos hemos actuado, y lo volveremos a hacer así, dejando a los amigos de verdad por el camino, bien porque no queremos escuchar las verdades que por verdadero amor y lealtad nos ponen delante de los ojos, bien porque han tratado de prevenirnos de ese peligro que nos acecha y hemos preferido abandonar a ese amigo porque no nos ha gustado aquello que intentaba decir con la intención de evitar un dolor mayor. No nos gusta que nos pongan un espejo delante, no nos gusta que nos avisen del mal en que podemos caer, no nos gusta, en fin, la verdad desnuda, esa que solo un amigo de verdad tendrá el valor de decirnos, aunque sepa que no lo vamos a digerir bien, aunque sepa que vamos a poner mala cara, que nos vamos a enfadar. En cambio, mantenemos la "amistad", si es que se puede considerar tal, con aquellos que nos adulan, que nos dan la razón o que nos divierten, aunque esa amistad no sea más que un acto social superficial e inane. Somos necios, egocéntricos y recelosos, sobre todo de aquellos que más y mejor nos quieren, y preferimos lo superficial sin crítica a lo profundo que nos ama pese a nuestros defectos y que nos ayudaría a corregirlos. Somos soberbios y orgullosos y no nos dejamos querer, pero, así es la vida. Somos, como siempre, tristemente , y humanos.
Ello me lleva a pensar que, en un momento u otro de la vida, todos hemos actuado, y lo volveremos a hacer así, dejando a los amigos de verdad por el camino, bien porque no queremos escuchar las verdades que por verdadero amor y lealtad nos ponen delante de los ojos, bien porque han tratado de prevenirnos de ese peligro que nos acecha y hemos preferido abandonar a ese amigo porque no nos ha gustado aquello que intentaba decir con la intención de evitar un dolor mayor. No nos gusta que nos pongan un espejo delante, no nos gusta que nos avisen del mal en que podemos caer, no nos gusta, en fin, la verdad desnuda, esa que solo un amigo de verdad tendrá el valor de decirnos, aunque sepa que no lo vamos a digerir bien, aunque sepa que vamos a poner mala cara, que nos vamos a enfadar. En cambio, mantenemos la "amistad", si es que se puede considerar tal, con aquellos que nos adulan, que nos dan la razón o que nos divierten, aunque esa amistad no sea más que un acto social superficial e inane. Somos necios, egocéntricos y recelosos, sobre todo de aquellos que más y mejor nos quieren, y preferimos lo superficial sin crítica a lo profundo que nos ama pese a nuestros defectos y que nos ayudaría a corregirlos. Somos soberbios y orgullosos y no nos dejamos querer, pero, así es la vida. Somos, como siempre, tristemente , y humanos.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Silencios
Me prometo no volver a hablar, pero las palabras se escapan de mi boca como el agua por entre los dedos, es imposible mantenerlas dentro. Dicen que uno es dueño de sus silencios, pero no es tan fácil, los silencios tienen vida propia, y suelen llevarte la contraria. Cuando quieres hablar aparecen, testarudos, y se imponen, te roban las palabras antes de que salgan de tu boca, las esconden en el rincón más lejano del cerebro, más oscuro para que te pierdas por el camino. En cambio, cuando crees que debes callar, deciden escabullirse, dejándote a la intemperie, abriendo las puertas del reservorio de palabras de manera que es imposible retenerlas, se agolpan en la boca y ejercen una presión tal que las pronuncias sin darte cuenta y te escuchas a ti mismo decir lo que ni siquiera has llegado a pensar.
¿Quién dijo que uno era dueño de sus silencios?
¿Quién dijo que uno era dueño de sus silencios?
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