A veces el correo trae muy gratas sorpresas, tanto más gratas cuanto más inesperadas. Tiempo ha, como consecuencia de mis múltiples intereses me había dedicado a confeccionar un árbol genealógico familiar para que mis hijos tuvieran más o menos claro cuales son sus orígenes, que son bastante diversos. Para ello utilicé una página web que facilita en gran medida el trabajo, y empecé a introducir los nombres y los pocos datos de aquellos contemporáneos y ancestros de los fui capaz de acordarme en aquel momento. Esto sucedió, más o menos, a primeros de año. A finales de septiembre recibí un correo electrónico de un primo de mi madre, con quién ni mi madre había mantenido contacto, presentándose y comunicándome su interés compartido por la genealogía y su deseo de compartir sus datos con los míos para ampliarlos. Además, se daba la circunstancia de que el vivía en Cataluña, mientras que yo me encuentro en Madrid. Y digo vivía porque esta historia no tiene un final feliz. Este primo de mi madre estaba enfermo de cáncer y fallecía a finales de octubre, después de que apenas hubiéramos intercambiado tres o cuatro correos. Yo estaba un poco "mosqueada" porque no había contestado mi último correo (aunque estaba poniendo en práctica la virtud de la paciencia a la que hacía referencia en mi entrada anterior), pero estaba preocupada porque sabía que había estado en el hospital.
Al comentar la ilusión que me había hecho la adquisición de este nuevo contacto con una hermana de mi madre, ella me informó que mi nuevo amigo había fallecido.
¿Qué se siente en un momento así?
Pues es difícil de describir. Por un lado, mucha pena por lo que podía haber sido. Por otro lado, uno piensa que no había tenido tiempo de conocerle realmente. Entonces, mi tía me dice que le resultaba muy curioso que se hubiese puesto en contacto conmigo porque nunca se había molestado en llamar y mantener el contacto con el resto de la familia, cosa de la que se ocupaba su mujer. Qué cosas tiene la vida, pensé yo. Nunca se había ocupado mucho de mantener contacto con la familia y cuando lo hace se muere al poco tiempo.
Me hubiera gustado haberle conocido. Tengo mucho apego a la familia. Le escribí una carta de pésame a su viuda, explicándole la situación y hace unos días recibí un correo electrónico de una de sus hijas comunicándome que ella se va a encargar a partir de ahora del árbol genealógico, aunque también tiene una vida muy ocupada. Espero sinceramente que seamos capaces de mantener el contacto y que, algún día, lleguemos a conocernos.
La vida es sueño...
domingo, 28 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
La virtud de la paciencia
Soy de la opinión de que las nuevas tecnologías no fomentan la delicada virtud de la paciencia. Nos hemos acostumbrado a la inmediatez de los correos electrónicos o los sms con el conocimiento de que, en condiciones normales un mensaje tarda apenas unos segundo en alcanzar el buzón del destinatario, aunque también haya que contar con la regularidad con que nuestro recipiente consulte la recepción de sus mensajes. Pero a lo que iba, este conocimiento, nos hace impacientes a la hora de esperar la respuesta a nuestra misiva, y si la contestación no aparece pronta en nuestro buzón un asomo de impaciencia comienza a reconcomer nuestro humor. Esto, por otro lado, tiene como antídoto la madurez y la edad. A medida que uno madura y se hace mayor, aprende, o debiera aprender, que hay que dar tiempo al tiempo, y que una respuesta tarda lo que tiene que tardar, ni más ni menos.
Lo curioso del caso es que no hace demasiado tiempo todavía se escribían cartas, y con mucha frecuencia la respuesta podía tardar en llegar hasta semanas. Y uno esperaba pacientemente, resignadamente a veces, la dichosa respuesta.
Yo también he pasado por ello pero, de un tiempo a esta parte, me he ido dando cuenta que todo sucede cuando tiene que suceder, y que si una envía un mensaje, ya sea por carta o por correo electrónico, hay que saber esperar, que la respuesta siempre llega, y que, a veces, hasta llegan cartas que uno no esperaba, pero esa es otra historia.
La vida es sueño...
Lo curioso del caso es que no hace demasiado tiempo todavía se escribían cartas, y con mucha frecuencia la respuesta podía tardar en llegar hasta semanas. Y uno esperaba pacientemente, resignadamente a veces, la dichosa respuesta.
Yo también he pasado por ello pero, de un tiempo a esta parte, me he ido dando cuenta que todo sucede cuando tiene que suceder, y que si una envía un mensaje, ya sea por carta o por correo electrónico, hay que saber esperar, que la respuesta siempre llega, y que, a veces, hasta llegan cartas que uno no esperaba, pero esa es otra historia.
La vida es sueño...
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Pequeñas sorpresas
Hay veces que cuando menos te lo esperas alguien, no necesariamente cercano, te hace un regalo que no esperabas. Y es una sensación deliciosa. A mi me encanta regalar. Y si conozco a alguien lo suficiente me divierte el tiempo invertido en la compra, la búsqueda del objeto adecuado, imaginar la reacción del recipiente, tratar de ponerte en su lugar. Si es ropa tratar de imaginar como el quedaría, si cuadra con su estilo y su forma de vestir, si el color es adecuado para su tono de piel, el color de sus ojos y de su pelo...Si es un libro, si es la clase de lectura que le gustaría, si mejor novela o ensayo, poesía o relato. Si es música, si es relajante o animada, clásica o contemporánea, y así. A veces, según las personas, me gusta arriesgar, incluso sin conocer la obra personalmente.
Me gusta regalar porque, independientemente del valor del regalo en sí, el acto de regalar algo a alguien tiene una significación por si mismo, a mi modo de ver, y es que alguien ha pasado un tiempo pensando en ti y solo en ti para hacerte ese regalo, ya sea porque ha sido tu aniversario o por un compromiso, y a todos nos complace saber que otra persona ha pensado en nosotros.
Los mejores regalos, son aquellos que se hacen porque sí y, por tanto, no se esperan. Evidentemente, si uno acaba de cumplir años, espera que, al menos sus más allegados, le hagan unos cuantos regalos, aunque con la boca pequeña diga que no es así. Sin embargo, cuando alguien por las buenas, sin ninguna razón aparente te hace un regalo especialmente para ti porque ha visto que te hacía falta una cosa o escuchó como expresabas un deseo que no esperabas ver cumplido y lo hace realidad al cabo de cierto tiempo, esa sensación, ese momento, son especialmente agradables.
Hoy me han regalado una pequeña piedra para que no me inflija heridas en los dedos cuando tengo ataques de nervios. No lo esperaba. Y me ha hecho ilusión. No tiene mayor importancia, pero ha sido muy agradable, y por eso me gusta tanto regalar, porque no solo se regala un objeto, también se regala ilusión.
La vida es sueño...
Me gusta regalar porque, independientemente del valor del regalo en sí, el acto de regalar algo a alguien tiene una significación por si mismo, a mi modo de ver, y es que alguien ha pasado un tiempo pensando en ti y solo en ti para hacerte ese regalo, ya sea porque ha sido tu aniversario o por un compromiso, y a todos nos complace saber que otra persona ha pensado en nosotros.
Los mejores regalos, son aquellos que se hacen porque sí y, por tanto, no se esperan. Evidentemente, si uno acaba de cumplir años, espera que, al menos sus más allegados, le hagan unos cuantos regalos, aunque con la boca pequeña diga que no es así. Sin embargo, cuando alguien por las buenas, sin ninguna razón aparente te hace un regalo especialmente para ti porque ha visto que te hacía falta una cosa o escuchó como expresabas un deseo que no esperabas ver cumplido y lo hace realidad al cabo de cierto tiempo, esa sensación, ese momento, son especialmente agradables.
Hoy me han regalado una pequeña piedra para que no me inflija heridas en los dedos cuando tengo ataques de nervios. No lo esperaba. Y me ha hecho ilusión. No tiene mayor importancia, pero ha sido muy agradable, y por eso me gusta tanto regalar, porque no solo se regala un objeto, también se regala ilusión.
La vida es sueño...
Hogar ¿dulce? hogar
Hay días, y a veces semanas, en que la vida en familia puede ser un suplicio. Cuando todos los tópicos sobre la paz del hogar, el refugio, el descanso se tornan en guerra, desprotección e inquietud. Parece que las fuerzas y los humores se conjuran, se produce una sinergia (palabra de moda) de energías negativas y cada palabra es un dardo, todos tienen el rabo de paja y piensan que les arde y si te rozan pareciera que te han abierto en canal.
En esos momentos anhelo casi con angustia poder meterme en la cama y dormir, refugiarme en los acogedores brazos del sueño y así huir de mi "dulce" hogar. En mis sueños viviré las situaciones más extrañas y raras, juntaré a mis jefes con mis parientes, y a mis amigos con mis actores favoritos en un popurrí que cuando lo recuerde por la mañana me haga sonreír mientras preparo el desayuno, y aún siga sonriendo mientras me ducho, me seco y hasta mientras voy en un vagón de metro atestado hacia el trabajo, rodeada de personas concentradas en sus propios pensamientos. El último sueño que recuerdo fue francamente absurdo, y apenas lo recuerdo ya, sin embargo si recuerdo que, de tan absurdo (algo parecido a una pelicular de los Hermanos Marx pero todavía más original) me estuve sonriendo todo el día. Y este recuerdo también me hace sonreír.
La vida es sueño...
En esos momentos anhelo casi con angustia poder meterme en la cama y dormir, refugiarme en los acogedores brazos del sueño y así huir de mi "dulce" hogar. En mis sueños viviré las situaciones más extrañas y raras, juntaré a mis jefes con mis parientes, y a mis amigos con mis actores favoritos en un popurrí que cuando lo recuerde por la mañana me haga sonreír mientras preparo el desayuno, y aún siga sonriendo mientras me ducho, me seco y hasta mientras voy en un vagón de metro atestado hacia el trabajo, rodeada de personas concentradas en sus propios pensamientos. El último sueño que recuerdo fue francamente absurdo, y apenas lo recuerdo ya, sin embargo si recuerdo que, de tan absurdo (algo parecido a una pelicular de los Hermanos Marx pero todavía más original) me estuve sonriendo todo el día. Y este recuerdo también me hace sonreír.
La vida es sueño...
Y ¿por qué no podemos aspirar a todo?
Una de las cosas que más me fastidian a medida que me hago mayor es que se van reduciendo las posibilidades de aspirar a cosas. Estoy viendo un programa sobre musicales, en concreto están mostrando unos números de "Chicago", y me entran unas ganas apenas controlables de bailar al ritmo del jazz, pero mis posibilidades de llegar a bailar así se reducen exponencialmente con cada cumpleaños. Del mismo modo se van reduciendo las posibilidades de ver realizadas muchas otras de las multiples vocaciones a que mi dispersa personalidad ha aspirado durante mi existencia, y son muchas. La mayoría están relacionadas con las artes, sobre todo escénicas: el baile, el teatro, la música, el cine. Sin embargo, en un determinado momento de mi existencia, de la de cualquiera, hay que elegir entre la supervivencia o el arte y, si las circunstancias no son propicias y la voluntad flaca, casi siempre resulta ganadora del combate la supervivencia, y el resultado es la búsqueda de una profesión que permita una subsistencia más o menos cómoda, dejando de la lado una vocación artística que, en cualquier caso, estaba solo esbozada en trazos gruesos, aunque muy sentidos. Yo tendría que vivir varias vidas para poder dar rienda suelta a todas mis ambiciones y tener el tiempo de trabajar para poder realizarlas, pienso mientras observo las piernas que se mueven con exquisita gracia sobre el escenario y los brazos van marcando los ritmos sincopados, y voy por el pasillo de mi casa imitando torpemente sus movimientos. Si yo pudiera.
Y surge la pregunta, y ¿por qué no podemos aspirar a todo? sencillamente porque no hay tiempo, porque la vida es muy corta y está sujeta a demasiados condicionantes.
Habrá muchos que aspiren a vidas sencillas y tengan un camino claro que sea, a la vez, su vocación y su medio de vida, pero a este alma dispersa el encantaría poder disponer del tiempo y del cuerpo para llevar a cabo muchas vocaciones distintas.
La vida es sueño...
Y surge la pregunta, y ¿por qué no podemos aspirar a todo? sencillamente porque no hay tiempo, porque la vida es muy corta y está sujeta a demasiados condicionantes.
Habrá muchos que aspiren a vidas sencillas y tengan un camino claro que sea, a la vez, su vocación y su medio de vida, pero a este alma dispersa el encantaría poder disponer del tiempo y del cuerpo para llevar a cabo muchas vocaciones distintas.
La vida es sueño...
domingo, 14 de noviembre de 2010
English lessons and the temptation to rewrite a book
As some might have notice English is my second language. I have managed a certain degree of proficiency reading and speaking it, though not so much writing, which seems to be the highest peak to climb. I still take English lessons at work to improve but it seems that at this stage improvement comes really slow, so slow that you barely notice it, that is if you notice it at all. Somedays it seems to me that I am going backwards as I make stupid mistakes about things that I have known and learnt ages ago.
Recently I was hired to translate a book from English to Spanish. It's wasn't a terribly difficult job though I met a few problems: first it was about a subject I wasn't totally familiar with, business administration, something the Spanish civil service is allergic to. Secondly, the book wasn't very well written, actually some parts of the book, as it was a collection of documents from different authors and therefore every chapter was written in a different style, and so some were better than others. Also there were a few expressions that were new to me. Here I am thankful for my wonderful literate husband.
The most difficult thing to achieve was to put into Spanish something that made perfect sense to me in English. Here I pondered about what a perfect translation should be. Should I be as faithful as possible to the original? or should I rewrite to make more sense in Spanish but trying to keep the spirit of the phrase but without any resemblance to the original? The temptation to rewrite is strong, specially when the original is obscure or poorly written. Could I say better? Am I being too proud? too critical? Am I supposed to be critical at all? Could I make it actually better?
I tried with my best intentions to remain faithful to the text, to correct what I thought will improve with correction and to preserve the spirit. To which extend I succeded I don't know yet. I have not received so far any comments on it, which I cannot tell if it is good news or bad news, but for the sake of self-improvement I would like to hear some comments on my work.
In the mean time, I should keep on working on my English and maybe one day I might become as proficient as Joseph Conrad...(in my dreams).
Recently I was hired to translate a book from English to Spanish. It's wasn't a terribly difficult job though I met a few problems: first it was about a subject I wasn't totally familiar with, business administration, something the Spanish civil service is allergic to. Secondly, the book wasn't very well written, actually some parts of the book, as it was a collection of documents from different authors and therefore every chapter was written in a different style, and so some were better than others. Also there were a few expressions that were new to me. Here I am thankful for my wonderful literate husband.
The most difficult thing to achieve was to put into Spanish something that made perfect sense to me in English. Here I pondered about what a perfect translation should be. Should I be as faithful as possible to the original? or should I rewrite to make more sense in Spanish but trying to keep the spirit of the phrase but without any resemblance to the original? The temptation to rewrite is strong, specially when the original is obscure or poorly written. Could I say better? Am I being too proud? too critical? Am I supposed to be critical at all? Could I make it actually better?
I tried with my best intentions to remain faithful to the text, to correct what I thought will improve with correction and to preserve the spirit. To which extend I succeded I don't know yet. I have not received so far any comments on it, which I cannot tell if it is good news or bad news, but for the sake of self-improvement I would like to hear some comments on my work.
In the mean time, I should keep on working on my English and maybe one day I might become as proficient as Joseph Conrad...(in my dreams).
Viajeadicción
Tengo mono de viaje. Es decir, soy adicta a los viajes y si no hago un viajecito de cuando en cuando me entra un mono que me pone de mal humor. Me basta salir un día y cambiar de aires. El exceso de trabajo me agrava este padecimiento, y llevo una temporada muy larga de trabajo excesivo. Ese es un problema. Otro problema es el dinero. Esta época no está siendo muy boyante en ganancias, pero los gastos no disminuyen en la misma proporción por lo que le pegado un bocado a los ahorros, así que cualquiera se pone a gastar los ahorros en viajes. Alguna vez me ha tocado viajar por trabajo, pero no parece que ello vaya a suceder por ahora.
Miro las ofertas de viaje y hago cálculos, pero no me salen. Mis hijos comen (como limas) y crecen, por lo que hay comprar ropa y zapatos. También están los gastos de educación, alguna salida, los cumpleaños, los santos, los reyes. Entre tanto me distraigo viendo Madrileños por el mundo, o la copia de Españoles por el mundo, y sueño, sueño, con coger un tren o subirme a un avión, recorriendo calles desconocidas y oyendo idiomas que me son ajenos...
Sueños, y los sueños, sueños son.
Miro las ofertas de viaje y hago cálculos, pero no me salen. Mis hijos comen (como limas) y crecen, por lo que hay comprar ropa y zapatos. También están los gastos de educación, alguna salida, los cumpleaños, los santos, los reyes. Entre tanto me distraigo viendo Madrileños por el mundo, o la copia de Españoles por el mundo, y sueño, sueño, con coger un tren o subirme a un avión, recorriendo calles desconocidas y oyendo idiomas que me son ajenos...
Sueños, y los sueños, sueños son.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)