Sherlock Holmes, now on Spanish tv, is proving to be a VERY interesting series, quite unusual and for us, original SH readers, more faithful to the original than the first impression could convey. The transposition of time could have broken the spell, however it didn't as the writers have managed to keep the character of Mr Holmes intact and good Dr. Watson almost the same as SH sidekick. It is also remarkable how the actor who portray these characters have been wonderfully chosen and give their best not to disappoint the legions of SH followers around the world. And as far as I am concerned they have succeded.
Nontheless there is another reason that keeps me glued to the tv screen everytime the series are aired and that is the eerie resemblance of the actor who plays Sherlock. His name is Benedict Cumberbatch, certainly a name difficult to forget once you learn it, and he is rather fascinating, his features are uncommon and yet he looks remarkably similar to a friend of my husband who died a few years ago. The resemblance is closer when he is acting as Sherlock and I find that simply amazing. I would not say he is the spiting image of my husband's late friend but alas! sometimes I could believe he is alive again. Still, I must say that he has created a great Sherlock and has/is doing a great job.
As for Martin Freeman, well, I have known him since The Office and I think he is very good also, not quite the Dr. Watson that I had in mind but that does not mean he is also doing a good job.
sábado, 28 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
El día después...
7 de enero. Ya pasaron las reuniones, las comilonas; hemos abierto los regalos de Reyes y nos vamos mentalizando para volver a la rutina.
No puedo decir que estas Navidades hayan sido especialmente alegres ya que mi madre no está en su mejor momento, la edad y ciertos achaques están minando su moral nunca demasiado alta. Para mi es difícil encontrar el punto justo de exigencia o permisividad, ya que en cierto modo se está volviendo como un niño, solo que es tu madre y no la puedes educar como lo harías con tus hijos. Sus razonamientos son, cada vez más a menudo, discutibles; su memoria comienza a fallar con inusitada frecuencia, lo que hace que tampoco me pueda fiar mucho de ella, de lo que hace o deja de hacer, además de que por un estúpido orgullo, o más probablemente, soberbia, se niega a reconocer errores o simplemente se esconde para hacer lo que sabe que no debería hacer creyendo que nadie se da cuenta, tal y como hacen los niños que ya tienen conciencia pero no conocen o ignoran las consecuencias de sus actos.
Reconozco que nunca he sido una persona muy paciente, y que ella está poniendo a prueba mi paciencia mucho más que mis propios hijos.
Por otro lado, ella necesita sentirse útil para que su depresión no suba de categoría, pero con sus mermadas capacidades de memoria y atención, es más difícil asignarle una tarea que pueda ser capaz de llevar a cabo sin contratiempos, y lo último que quiere ser es una persona dependiente de los demás.
Por delante tenemos un montón de citas para pruebas médicas y visitas para ver los resultados de las mismas, con la deprimente perspectiva de que no albergamos muchas esperanzas de encontrar una solución duradera para sus problemas, y siendo ella como es poco amiga de ir al médico. He de decir que las visitas que he hecho con ella hasta ahora han sido muy decepcionantes por cuanto la mayoría de los médicos que la han visto han actuado de manera prepotente, sin escuchar, limitándose a su propia limitada valoración y con cortedad de miras a la hora de intentar buscar la causa de sus problemas. A esto hay que añadir que el trato del personal de las consultas puede ser francamente mejorable, pues dan por supuesto que los pacientes conocen perfectamente el funcionamiento de sus consultas y no dan las explicaciones necesarias, y cuando éstas son requeridas se ofrecen con cortante sequedad y, a veces, con malos modos.
No, ciertamente, no hemos empezado el año con una perspectiva optimista, parece, por contra, que este va a ser un año difícil, y no solo por la crisis y el sangrado a que nos va a someter el gobierno, sino porque además nos faltará salud y tranquilidad para afrontarlo.
Qué Dios nos ayude...
No puedo decir que estas Navidades hayan sido especialmente alegres ya que mi madre no está en su mejor momento, la edad y ciertos achaques están minando su moral nunca demasiado alta. Para mi es difícil encontrar el punto justo de exigencia o permisividad, ya que en cierto modo se está volviendo como un niño, solo que es tu madre y no la puedes educar como lo harías con tus hijos. Sus razonamientos son, cada vez más a menudo, discutibles; su memoria comienza a fallar con inusitada frecuencia, lo que hace que tampoco me pueda fiar mucho de ella, de lo que hace o deja de hacer, además de que por un estúpido orgullo, o más probablemente, soberbia, se niega a reconocer errores o simplemente se esconde para hacer lo que sabe que no debería hacer creyendo que nadie se da cuenta, tal y como hacen los niños que ya tienen conciencia pero no conocen o ignoran las consecuencias de sus actos.
Reconozco que nunca he sido una persona muy paciente, y que ella está poniendo a prueba mi paciencia mucho más que mis propios hijos.
Por otro lado, ella necesita sentirse útil para que su depresión no suba de categoría, pero con sus mermadas capacidades de memoria y atención, es más difícil asignarle una tarea que pueda ser capaz de llevar a cabo sin contratiempos, y lo último que quiere ser es una persona dependiente de los demás.
Por delante tenemos un montón de citas para pruebas médicas y visitas para ver los resultados de las mismas, con la deprimente perspectiva de que no albergamos muchas esperanzas de encontrar una solución duradera para sus problemas, y siendo ella como es poco amiga de ir al médico. He de decir que las visitas que he hecho con ella hasta ahora han sido muy decepcionantes por cuanto la mayoría de los médicos que la han visto han actuado de manera prepotente, sin escuchar, limitándose a su propia limitada valoración y con cortedad de miras a la hora de intentar buscar la causa de sus problemas. A esto hay que añadir que el trato del personal de las consultas puede ser francamente mejorable, pues dan por supuesto que los pacientes conocen perfectamente el funcionamiento de sus consultas y no dan las explicaciones necesarias, y cuando éstas son requeridas se ofrecen con cortante sequedad y, a veces, con malos modos.
No, ciertamente, no hemos empezado el año con una perspectiva optimista, parece, por contra, que este va a ser un año difícil, y no solo por la crisis y el sangrado a que nos va a someter el gobierno, sino porque además nos faltará salud y tranquilidad para afrontarlo.
Qué Dios nos ayude...
martes, 3 de enero de 2012
A somewhat peculiar beginning...
2nd of January of 2012, Monday. New week, new month, new year. This beginning has not been what one usually dreams of. To start with all last month my mother has been suffering from different ailments, among them a rather uncomfortable atopic dermatitis. Then my youngest son caught a cold and has been coughing since the beginning of the school vacations and, of course, he passed the cough to everybody else in the house.
So, I was sick to wave goodbye to 2011 and sick to welcome 2012. I manage to cook a nice New Year’s dinner and next day’s lunch. Today I got up feeling awful but I gather some strength to go out in the afternoon.
The centre of Madrid was crowded with people shopping for Epiphany presents. As I was also in the same quest I ventured into El Corte Inglés. Now I had to go to the 7th floor so I found an escalator. I was minding my own business musing about the amount of people, the difficulty in finding what I am looking for when I notice that there is a couple in front of me and the guy is shamelessly and noticeably patting the girls bottom under her mini skirt in the sight of everyone around. She does not complain.
I might seem old fashioned but I think we have lost all sense of propriety and decency. There are things one should only do in private or keep for quieter places. I am afraid that TV and modern media is doing more harm that it might seem at first sight. Now everyone believes that has freedom to do whatever they want because they see it on TV any time during the day, and people who do it become very popular and wealthy just by showing their intimacy to whoever wants to watch it. The result is no sense of decency or propriety, the wrong idea that everybody has rights and unlimited freedom and no duties. That sensible belief that one’s freedom ends where somebody else’s freedom begins is long gone and forgotten. So I was to censure someone’s attitude or behavior I would more than probably find myself in the awkward position of being answered to mind my own business or not to look if I don’t like what I see. That goes also for people who throw garbage in the street, put their feet on other seats in public transport, drive like nuts, etc.
So this has been a pretty unconventional beginning of a year…
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