Mañana es lunes. Hay que volver al trabajo. La semana pasada se me hizo muy, muy dura. El cambio ha sido radical. Ya nada es igual. Y yo echo de menos tantas cosas.
Muy posiblemente estarán ocupados todos los despachos. El nuevo subdirector adjunto se llama Nicolás, pero no tengo el menor interés en conocerlo. Tiene su propia tarea por delante. Por lo que sé no se parece en nada al anterior. En nada. Probablemente sea mejor así.
Más reuniones sobre las aplicaciones. Una ponencia. Discusiones de trabajo y conversación instrascendente.
El nuevo subdirector, Carlos, se esfuerza por crear buen ambiente. Parece muy buena gente, pero poco se puede imaginar lo que pasa por mi cabeza. Si a mi me hubieran dicho esto hace unos meses, hubiera pensado que deliraba.
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