La vida es extraña. Es sorprendente. Es inevitable.
Con el paso de los años vamos adquiriendo cierta estabilidad. Tenemos un trabajo, una familia, una rutina diaria, semanal, mensual...anual. Tenemos las preocupaciones habituales: más o menos trabajo en la oficina, las enfermedades de los niños, llegar a fin de mes... Algunos momentos de asueto, un ratito al día, quizá, una salida algún fin de semana, las vacaciones, gente que viene, gente que va y, con un poco de suerte, unas migajas de tiempo para dedicarnos a nosotros mismos. Todo discurre como si fuéramos por una autopista. La autopista de la vida.
Algunos intentamos, dentro de lo posible mirar más allá del horizonte, girar la cabeza y observar el paisaje, pero no es fácil, porque la vida no se para, todo discurre muy deprisa, tan deprisa que, a veces, no nos damos cuenta de las cosas.
Si alguien, hace apenas unos meses, me hubiera dicho que iba a estar haciendo lo que estoy haciendo ahora le hubiera dicho que estaba loco o loca, o que me estaba tomando el pelo.
Pero la vida te da sorpresas, como dice la canción de Rubén Blades.
No sé cómo, no sé cuando, pero algo cambió. Lo más asombroso fue, ha sido, que no me dí cuenta hasta que supe que lo perdía.
Ha sido uno de los descubrimientos más asombrosos de mi vida. Tanto más por lo inesperado. Cuando piensas que ya nada te puede sorprender, que todo lo que te va a suceder es más o menos previsible, sucede un pequeño milagro, pero estás tan ocupada viviendo para los demás una vida frenética que no percibes el milagro, que no le das importancia. Y cuando lo vas perder, te despiertas de repente, alertada por el dolor agudo, intenso, que produce la pérdida, como si todo lo anterior hubiera sido un sueño. Y te preguntas ¿cómo? ¿dónde? ¿cuándo? Y entonces, además del dolor, sientes confusión, tristeza, desesperación ¿y si me hubiera dado cuenta antes? ¿por qué solo apreciamos el valor de lo que tenemos cuando lo podemos perder?
Ahora doy gracias a Dios por ese pequeño milagro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario