lunes, 31 de enero de 2011

Al pan, pan, y al vino, vino

Últimamente vengo oyendo en programas de radio y televisión, o leyendo artículos de prensa, e incluso libros unas formas de expresión que, de tan pedantes, resultan ininteligibles y, sin duda, absurdas. Son tan pretendidamente intelectualoides que carecen de todo sentido y resultan simplemente ridículas. La gota que ha colmado mi vaso ha sido un anuncio en radio de la representación de una obra teatral, de la que, aparentemente, se hace una nueva interpretación. El texto es para nota. No lo entiende ni el que lo ha escrito, pero resulta tan pedante que lo último que apetece es ir a ver esa obra que, por otro lado, ha sido representada infinitas veces por grandes actores de la escena española. Hay tanta ignorancia y vulgaridad alrededor ,que aquel sabe algo se empeña en que tiene que demostrarlo exagerando hasta lo absurdo su "sapiencia" mediante la utilización de vocablos juntados sin ton ni son.
Soy partidaria de la simplicidad, en todo. Una cosa es que se pueda utilizar un vocabulario rico y variado, lo que no es óbice para que las cosas de expliquen de manera clara y simple, diciendo lo que se tiene que decir sin rodeos, sin elevar el nivel como si se hablara en un lenguaje solo para iniciados.
Lo dicho, al pan, pan y al vino, vino.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Qué es más importante?

¿Qué es más importante? ¿el fin o los medios? ¿el camino o la meta? ¿el continente o el contenido? ¿el aspecto o la esencia? ¿ser o estar?
¿Es la respuesta relativa, dependiendo del momento, o hay una respuesta absoluta?

domingo, 16 de enero de 2011

Preguntas

Es extraño como funciona la mente humana. Las vueltas que da, como el mismo suceso relatado por personas distintas puede cambiar hasta el punto de parecer sucesos distintos. Nuestra mente elabora los recuerdos, las percepciones, de manera subjetiva: yo soy yo y mi circunstancia.
¿Somos absolutamente incapaces de ser objetivos? ¿es nuestro cerebro incapaz de almacenar los datos objetívamente?
La verdad es que nos pasamos la vida elucubrando, haciendo cabalas sobre el pasado, el presente y el futuro. Y, además, está el corazón, los sentimientos. ¿Son estos, acaso, los que impiden la objetividad? Me temo que, en gran medida, sí. No podemos escapar a su influencia, y nuestros recuerdos y percepciones están inevitablemente influenciados por lo que sentimos en un momento dado: amor, odio, dolor, pena, miedo, impaciencia, y así infinítamente.
No cabe duda, somos seres extraños, complicados. Siempre estamos formulando preguntas. En algunos casos las respuestas son obvias, en otros, nos dedicamos a elaborar diferentes situaciones, analizamos los datos, esos datos que hemos almacenado, pero que en ningún modo son objetivos, tratando de deducir la respuesta. ¡Y cuántas veces nos equivocamos!

viernes, 14 de enero de 2011

Una pequeña alegría para el ego

No es que sea presumida, pero estos últimos días varias personas en distintas ocasiones han hecho referencia a mi aspecto en el sentido de dejar entrever que, sin conocer mi edad con exactitud, soy bastante más joven que ellos. Lo más divertido es yo sí conozco su  edad, y la mía, por supuesto, y la diferencia no es tanta como ellos creen. ¿Qué les hace pensar, entonces, que soy más joven? La lógica indica que debe ser mi aspecto, lo cual me resulta sorprendente porque yo me veo en el espejo y, ciertamente, noto los desperfectos que el paso del tiempo va haciendo en mi, por otro lado, no demasiado notable apariencia. Tengo más canas que muchos de ellos. La vista cansada empieza a incordiarme...
Como el tinte entre las mujeres, con o sin canas, es una cosa corriente, a nadie le llama la atención que me tiña el pelo. La vista cansada aún no es lo suficientemente fuerte como para necesitar gafas, aún puedo disimular...
Me divierte enormemente que la gente presuma que tengo unos cuantos años menos, aunque no entienda por qué.

The art of public speaking

I was just now listening to an old speech by Richard Nixon. What a voice! Well modulated, impeccable pronunciation, grammar. You may not agree with the contents but the delivery is a delight to listen to. People don't speak like that nowadays. The instant access to media and the lower standards in education are depriving us from the pleasure of a well delivered speech. And I mean pleasure in absolute terms, as for me it is indeed a pleasure to hear proper speaking, in terms of vocabulary, pronunciation, grammar and structure.
Why it is so, I don't know, but we are losing precious knowledge. That young people can use a limited, reduced lingo might justifiable but that as we grow more mature we should leave behind the lingo and talk in the manner of adults with the rich, colourful lenguage we have inherited from our ancestors.

Esa falta de inspiración

Estos últimos días, a pesar de tener tiempo, adolezco de una enervan te falta de inspiración. Hay en ello también una cierta desazón, resultado de la lectura que me ocupa estos días, cuya admirable prosa supone una lección  de humildad. Cuán difícil es escribir bien, describiendo simplemente el entorno y las personas que lo habitan y, sin embargo, que fácil parece cuando lees a otro.

miércoles, 12 de enero de 2011

Hay motivos

Estas últimas semanas, cuando me detengo a pensar, no puedo evitar sentir una cierta depresión por todas las cosas que veo que están sucediendo, por la injusticia del sistema social en que vivimos, por el egoísmo cada vez más exacerbado mezclado con una clamorosa indiferencia por los problemas ajenos en tanto no nos afecten. Ya sea en el trabajo, en la calle, en el colegio de los niños, veo tantas cosas contra las que rebelarme.
Lo peor de todo es que no me siento con fuerzas para rebelarme en todos y cada uno de esos lugares, en parte porque tengo la desagradable sensación de que no va a servir para nada, y en parte porque me veo como una parte muy insignificante de la sociedad. Es cierto que entre algunas personas mi opinión es tenida en cuenta, no obstante no me siento como una referencia.
Cuanto más observo la sociedad en que nos movemos más coincidencias veo con esos documentales sobre la vida en la selva, comer o ser comido, la ley del más fuerte, en vez de la civilización a la que teóricamente aspirábamos, en la que, por nuestro carácter humano, se iba a dejar de lado esa lucha y se protegería al débil frente al  abuso del fuerte, aprovechando las capacidades de cada uno.  Nada más lejos de la realidad. Sueños utópicos. La humanidad es ruin, egoísta, y bajo ese barniz de civilización subyace su animalidad apenas disimulada y, si cabe, aún peor que la animalidad pura y dura, pues no son  pocas las ocasiones en que se actúa de manera cruel y vandálica por mero placer, sin que se pueda obtener de la violencia gratuita otro fruto que un perverso placer. ¿Es esta la humanidad por la que murió Jesucristo? No puedo siquiera llegar a imaginar su decepción.
¿La vida es sueño...o pesadilla?

viernes, 7 de enero de 2011

El curioso incidente del autobús

Hoy he sido testigo de un curioso incidente. Iba en un autobús, no abarrotado, pero moderadamente lleno. Era más o menos mediodía, por tanto, la proporción de personas mayores era mayor que en otras horas del día. Un joven. Negro. Todavía no soy capaz de dilucidar si esta característica dermatológica ha tenido alguna influencia o no. El joven está sentado en la zona de asientos reservados y, en un momento dado un señor le señala el cartelito que recuerda este hecho con cierta inquina recriminatoria, el joven se levanta inmediatamente sin rechistar pero hete aquí que la señora que está sentada inmediatamente detrás le hace saber al recriminador que ese mismo joven le acaba de ceder el asiento a otra señora, que se suma inmediatamente a la contrarrecriminación. El señor se defiende, afirmando que se trata de asientos reservados, y las señoras contraatacan diciendo que, precisamente ese joven, era el que menos merecía que se lo recordaran. El señor afirma que no es por él, que no se va a sentar, sino por otro señor situado a su espalda. De inmediato, le recuerdan que a ese misma persona se le había ofrecido un asiento que rechazó. A falta de otros datos, creo que el buen señor se pasó de listo. En otras circunstancias es bueno que haya quién recuerde que estos asientos están reservados, pero si te has equivocado, por falta de información, precipitación o, no es descartable, racismo, hubiera sido mejor que reculara y reconociera su error en vez de enrocarse en defender lo que otros testigos le presentaban. El joven sonreía beatífico. No sé si porque no entendía nada o porque su buena educación había dado rendimientos inesperados.
Me alegró que hubiera personas dispuestas a dar la cara por aquel que estaba siendo injustamente acusado. Es una luz de esperanza en esta sociedad tan materialista e individualizada, en la que primero soy yo, después yo y, si sobra algo, tal vez los demás, dónde volvemos la cara cuando la vista nos disgusta y permitimos agresiones delante de nuestras mismas narices pero escurrimos el bulto para que no se altere nuestra comodidad.

miércoles, 5 de enero de 2011

My life as a blogger

My life as a blogger is fairly sad. I have no readers. I have considered several times to add a site meter but I have dismissed the idea because I don't want my suspicions to be confirmed. I don't want to know for sure that I have no readers. I don't know how other people managed to get readers. For what I have seen most of the blogs are about personal thoughts, taste, ideas. Is it luck?, I wonder. Is it friends?. This is a mistery to me.
It is true that I have told very few people about this blog, however I was hoping that anonymous readers would read it and make it popular. Now, after over a year, I realize is not so easy. In fact, it just didn't happen. The truth is that what I write only interests me and nobody else. Does this mean that I will stop writing? I think not. Why? Because it is a way of letting off steam. Because hope never enterely dies. Because deep down I am optimistic and believe that one day I'll get lucky and success will knock on my door. And finally, because I like to write. I love and enjoy writing and I honestly believe that if I keep on writing I will get better.
Life is strange and goes thru strange turns and corners.
Life is a dream...

Carta a los Reyes Magos

Noche de Reyes. Víspera de la Epifanía del Señor y día de Reyes. Hoy es preceptivo escribirles una carta con las peticiones a los Reyes para el año. Este año me pilla un tanto deprimida. El año anterior ha traído cosas buenas, mucho trabajo para mí, pero poco para mi marido, y el que lo necesita de verdad es él. Encima me han bajado el sueldo, de manera que parece que este año va a ser un año de apreturas si la cosa no mejora.
Evidentemente, lo primero que hay que pedir a los Reyes es salud, salud para todos, para la familia, los amigos y sus familias, para los compañeros de trabajo y de colegio, para los profesores, para los sacerdotes y miembros de la parroquia, etc, etc. Después se hace necesario pedir trabajo, trabajo para hacer frente a las necesidades de los hijos, de los mayores. Aún quedan muchos agujeros que tapar.
Y hay que pedir, fe, esperanza y paciencia. Fe, que no falte. Esperanza en que las cosas vayan mejor, en que los esfuerzos den resultados. Paciencia para aguantar lo que venga.
Esta noche pondré mis zapatos esperando que los Reyes me dejen todas estas cosas. Ya sé que pido mucho, pero ahora hace falta mucho.

lunes, 3 de enero de 2011

La nieve

En estas fechas echo mucho de menos la nieve. Aún recuerdo la última Navidad que pase en Michigan. Cayó una nevada inmensa, el gran manto blanco. Nevó tanto que hasta se fue la luz. Se pudo escuchar como el pobre transformador exhaló su último suspiro en la quietud de la nevada. Cuando nieva tanto hay mucho silencio, un silencio expectante, como el hechizo de un cuento de hadas, y la gente permanece en sus casas mientras todo queda inmaculadamente blanco, lenta pero inexoráblemente. De vez en cuando se oye como la nieve se cae de las copas de los arboles, incapaces sus ramas de sostener el falsamente liviano peso de los copos, esos copos grandes como plumas que caen cuando nieva de verdad. El sol trata en vano de iluminar el paisaje, pero solo consigue incrementar la blancura que borra caminos, iguala las casas y esconde la miseria. Cuando nieva todo parece perfecto...salvo que uno tenga que salir de casa, pero no vamos a estropear este panorama idílico hoy, dejemos eso para otro día.
La vida es sueño...

¿A dónde ha ido a parar los hombres?

http://thecrescat.blogspot.com/2010/12/where-did-all-men-go.html

Esta es una entrada con la que me he encontrado que me parece muy interesante, y me identifico con ella hasta cierto punto.

El hielo

Hasta a la luz le faltaba calidez...

El duende del tiempo

Cuanto mejor se pasa, el tiempo se escapa como agua entre los dedos.
Cuanto peor, parece que no pasara, como si fuera pegamento.

domingo, 2 de enero de 2011

La casa es de piedra. No es excesivamente grande, pero es amplia. Tiene una, o mejor dos, hermosas chimeneas que le dan un aire acojedor. Está cerca del mar, en una colina que mira por un lado al mar y por otro a las montañas. Las ventanas son de madera, pero modernas, sin resquicios. El cielo es gris y sopla un viento que levanta airadas olas. En la chimenea arde un fuego avivado a veces por el viento. A ráfagas la lluvia golpea los cristales. En la mesa una taza de té caliente. En la mano un libro. Cerca un cuaderno, bolígrafos, las gafas. El sofá mullido, de esos que te abrazan como los brazos de una madre, o de un amante, según el día. Una cocina de hierro fundido, una Aga, por ejemplo, que también proporcionan agua caliente y calefacción. Un jardín, una parte para flores y otra más grande para los arboles y lugares de juegos. Un pequeño invernadero y un huerto de hortalizas, unas gallinas para huevos frescos y un perro, o dos, o tres, y hasta un gato. Un comedor para invitar a mi familia y mis amigos a comer la comida preparada en mi estupenda cocina de leña.
Esa sería mi casa ideal.
La vida es sueño...

Ah! Los viajes

Dada la crisis a que antes he hecho referencia tengo la impresión de que este año va a ser parco en viajes. Así como los dos años anteriores hice unos cuantos, tanto de placer como de negocios, la perspectiva de tener un año en blanco se me aparece como un tanto deprimente. Viajar es una de mis aficiones favoritas, tanto que hasta me atrevería a calificarla de adicción. Lo confieso, el hecho de hacer la maleta y subirme, preferentemente, a un tren o un avión me produce un subidón que rara vez obtengo de otras experiencias. El mero hecho de pasar cerca de un aeropuerto o estación de tren evoca recuerdos y sensaciones sumamente placenteras a pesar de algunas experiencias no del todo felices. Añoro el cambio de paisaje, los nervios de embarcar y salir, la incertidumbre de la llegada, las sensaciones de un aire distinto, de un ambiente distinto, de lenguas diferentes. Todo ello produce un balsámico en mi espíritu y me permite continuar con mi rutina diaria con más alegría, sobre todo si en el futuro cercano se vislumbra la perspectiva de un nuevo viaje.
Quizá sea por todo esto que este año lo empiezo con menos interés, energía, si se quiere, porque esas perspectivas de viajar son ahora mismo remotas, lejanas en el tiempo y en el espacio, y esa lejanía no deja de producirme una insistente desazón. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Paciencia! Tendré que hacer alguna visita a la estación de Chamartín antes de que la entierren para sentarme a ver los trenes que parten y que llegan. Ese siempre ha sido un placebo relativamente efectivo en tiempos de sequía.

2-1-11

Acabamos de entrar en una nueva década, o eso parece, y digo eso parece porque desde el año 2000 todavía se discute cuando empezó el milenio, el siglo y la década. Como decía, acabamos -supuestamente- de entrar en una nueva década y no sin cierta angustia, debida en gran parte a la crisis económica y social que nos afecta. Y yo no soy inmune a ello. Esta década comienza para mi con cierta incertidumbre con respecto al futuro. Dudas, no todas,  pero sí muchas. Una vez más, y reconozco que esto es recurrente en mí, me siento divida entre el deber y el deseo, en la libertad y las ataduras. En conciencia, habría que decir entre nuevas ataduras y las antiguas, porque en cierto modo de eso se trata, de cambiar de ropa, de escenario y crear nuevas ataduras. Pero romper ataduras no es fácil, sobre todo cuando hay otras personas implicadas, cuando hay deberes y obligaciones hacia esas personas.
Tampoco es fácil lanzarse a la aventura. Con el paso de los años nos vamos haciendo acomodaticios, adquirimos unos hábitos de vida, unas rutinas que nos resulta difícil romper sin consideración previa. No obstante, esta rutina conduce a una sensación de estancamiento que, a veces, resulta atenazante.
Pero no hay que pensar solo en uno mismo, ahora hay muchas personas que, por culpa de la crisis, no pueden disponer de su libertad, y mucho menos de una elección, cuando no disponen de medios económicos u oportunidades para salir adelante. Espero por el bien de todos que esto se solucione pronto y de la mejor manera posible para todos, y lo digo también pensando en el futuro de mis hijos, que no es ninguna tontería, ahora que parece que la jubilación me queda cada vez más lejos y que, de jubilarme, la pensión que me va a quedar va a resultar irrisoria, aunque no tenga ninguna gracia.
Como la esperanza es lo último que se pierde y, de hecho no se debe perder nunca, prefiero pensar que esto está en vías de solución y confío en Dios para que nos asista.