Una de mis escritoras favoritas es Jane Austen. He leido "Orgullo y prejuicio" unas siete u ocho veces, en inglés y en español.
Está etiquetada como una autora romántica, con cierto aire peyorativo, aunque fuera una gran escritora, pues sus novelas tratan sobre el amor y donde siempre triunfa el amor desinteresado. No obstante fue también una gran observadora de sus contemporaneos. Retrató una época y una forma de vida, describiendo magníficamente a sus personajes con suaves, pero certeras, pinceladas y, de una forma muy sutil, los sentimientos de esos personajes, si bien retrataba con una luz más favorecedora a aquellos cuyas aspiraciones eran más elevadas que a aquellos cuyo único interés se centraba en lo material.
Hay dos partes de la novela de las que disfruto especialmente. En la primera, después de una petición de matrimonio nada ortodoxa, y un rechazo aun menos ortodoxo y airado, Mr. Darcy, el orgulloso pretendiente, le entrega una carta con la cual aspira de rebatir las acusaciones en las que la heroina, Miss Elizabeth Bennet, ha basado su rechazo. Mientras lee la carta, puedes sentir como sus sentimientos hacia él van cambiando, como se da cuenta de que su pretendida objetividad no lo era tanto, y que, pese a que él no es ningún santo, había estado cegada por los prejuicios.
Hay dos partes de la novela de las que disfruto especialmente. En la primera, después de una petición de matrimonio nada ortodoxa, y un rechazo aun menos ortodoxo y airado, Mr. Darcy, el orgulloso pretendiente, le entrega una carta con la cual aspira de rebatir las acusaciones en las que la heroina, Miss Elizabeth Bennet, ha basado su rechazo. Mientras lee la carta, puedes sentir como sus sentimientos hacia él van cambiando, como se da cuenta de que su pretendida objetividad no lo era tanto, y que, pese a que él no es ningún santo, había estado cegada por los prejuicios.
La otra escena sucede tiempo después cuando, por azares del destino, termina visitando la casa señorial de Mr. Darcy. Se siente incomoda, es consciente de su situación y, por primera vez, le preocupa lo que pueda pensar él de ella. Le importa perder su buena opinión. Le angustia que él la pueda encontrar allí, se siente intrusa. Entonces se da cuenta, al fin, de que sus sentimientos hacia él no son los que eran, que no le es indiferente lo que el sienta por ella. Todo eso está descrito con una delicadeza y una sensibilidad que ya no se ven hoy en día, donde el realismo se impuesto sobre el sentimentalismo, entendido éste no como sensiblería sino como análisis de los sentimientos como manifestación de espirutualidad, con una concepcion más elevada del amor y no tan reductora al hecho reproductivo, a pesar de que la trama de la novela no se esconde de la realidad e incluye varios casamientos por interés, y hasta una fuga que finaliza en un matrimonio forzado.
Está descrito con elegancia y es, a la vez, tan real, tan auténtico que resulta increiblemente fácil sentirse identificada con las aventuras y desventuras de Miss Eliza Bennet y sus hermanas.
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