viernes, 13 de noviembre de 2009

De mi pasión por la fotografía



La fotografía es algo muy personal. Cada uno tiene sus motivos para hacer fotografías: unos para guardar un recuerdo de un viaje o unas vacaciones, otros para poder recordar a las personas que han pasado por sus vidas, otros para expresar algo, otros para comunicarse y otros, quien sabe para qué.
La fotografía es algo que está al alcance de cualquiera y, sin embargo, hacer una buena fotografía no es tan fácil. A mí me gusta mucho la fotografía y hago fotos de casi todo, de mi familia, de la calle, de mis viajes (al no tener tiempo para escribir el objetivo es como si fuera una especie de diario), pero la verdad es que hay muy pocas de las que pueda decir que son verdaderamente buenas, o, al menos, interesantes, y eso a pesar de que ahora con la fotografía digital se puede evaluar el resultado mucho antes, las máquinas hacen mucho del trabajo, pero una buena foto lleva un tiempo y un trabajo. Cierto es que, a veces, se da la casualidad y sale una foto estupenda, así porque sí, pero, en general, uno tiene que medir la luz, la composición, el encuadre y, por supuesto, contar con la inspiración.
Por otro lado, cuando se fotografía a personas hay que tener sumo cuidado con el modelo, hay fotografías que pueden resultar verdaderamente crueles (algo así como el retrato de la familia de Carlos IV de Goya) y destacar nada más que los defectos, o increíblemente favorecedoras convirtiendo un rostro vulgar en una belleza. También depende de lo fotogénico que sea cada uno, porque no todo el mundo tiene la misma naturalidad ante la cámara, uno se sienten intimidados como si les fuera a robar el alma (como pensaban los pieles rojas) y otros son desenvueltos como si disfrutaran siendo observados.
Para mi la fotografía es, en algunos momentos, otra forma de expresión. Cuando no me salen las palabras, (quién lo diría viendo este blog), me gusta fotografiar aquello que me llama la atención de la vida diaria. Aunque he de reconocer que puede resultar un tanto invasiva, por ejemplo, no se puede fotografiar a las personas sin pedirles permiso, sí se puede captar un instante en la vida de un pájaro, o un perro o un gato, un paisaje, objetos que por lo general tienden a pasar desapercibidos, cosas que dan una idea de como se ve el mundo a través de nuestros ojos, puesto que no todos nos fijamos en las mismas cosas.
Hay otras cosas que nunca llegará a captar la cámara, pero que pueden servir para evocar sensaciones, recuerdos. ¿Quién no ha mirado la foto del ser amado? por poner un ejemplo, evocando sus abrazos y sentido un vivo cosquilleo en su interior, o sentido olas de nostalgia revisando las fotos de esas vacaciones cuando eramos pequeños.
Todas las fotos que aparezcan en este blog son o serán mías. Son otra forma de expresarme sin palabras. No son para ganar un Pulitzer o World Press Photo, ni tienen el je ne sais quoi de Annie Leibovitz, solo son mi forma de ver el mundo.

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