Su fallecimiento me hizo darme cuenta de que tenía una laguna (y tengo muchas) que llenar, ya que nunca había leído nada suyo. Así que en una de mis visitas a la biblioteca me dí de bruces con este título tan sugerente y me puse a la tarea.
El libro se compone de cuatro relatos, tres de ellos primos entre sí, con el campo como escenario y otro, sumamente peculiar, mucho más largo que los otros y con un aire sudamericano que lo hacía casi surrealista. Las historias que transcurren en el campo son melancólicas, tristes, realistas y contrastan violentamente con la otra. Si en ellas los protagonistas son los niños, en la otra son los adultos. Si en un unas el final solo es un punto y seguido, en la otra el final no da pie a más historias.
Es, sin duda, otro libro muy original, de prosa excelente, clara, diáfana, incluso dura, pero no por ello menos evocadora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario