domingo, 11 de abril de 2010

Clasificación de los músicos callejeros

Después de haber observado a muchísimos músicos por todo Madrid, hoy decidí hacer una clasificación de los músicos callejeros. Básicamente se dividen en aquellos a los que les gusta la música pero no se pueden ganar la vida como músicos y los que usan la música para ganar algún dinero.
Los primeros te pueden hacer disfrutar con su talento, mientras que los segundos pueden resultar dolorosamente irritantes a pesar de la pena que puedan inspirar.
Los primeros son auténticos, en el sentido de que uno percibe su arte, su talento sin trampa ni cartón, mientras que he observado que algunos de los segundos se sirven de la técnica para hacer como que son músicos cuando, en realidad, solo mueven los labios o pretenden tocar un instrumento.
Algunos se sirven de la técnica para aumentar el volumen hasta hacerlo desagradable, mientras que otros tocan "al natural", lo que resulta mucho más agradable.
Algunos son simpáticos y agradecidos, otros parecen indiferentes, satisfechos de poder dar rienda suelta a su pasión, y otros parecen francamente patéticos.
Yo tiendo a premiar el talento, consciente de lo difícil que resulta hacerse un hueco en el mundo del arte y, salvo que el volumen sea excesivo y más que un placer, la música se convierta en una agresión a mi sentido del oido y mi tranquilidad.

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