miércoles, 9 de febrero de 2011

La tentación de los lugares comunes

Los escritores aficionados tenemos la perenne tentación de valernos de lugares comunes para expresar lo que de otra manera nos sería difícil o incluso imposible. Nada como un lugar común para sacarnos del apuro. La falta de recursos, de vocabulario, a veces, de paciencia, en ocasiones, nos impulsa a recurrir a la solución fácil. Un lugar común puede ser aceptable de vez en cuando, siempre que su uso no sea tan repetido que convierta en el ritmo que marca la narración.
Yo también peco de usarlos en exceso. Peco de muchos defectos en lo que a escritura se refiere y en general. Intento corregirme, pero no le dedico el tiempo suficiente como para que esas pequeñas correcciones sean perceptibles de una vez para otra.
Además, el exceso de perfeccionismo le restaría placer al hecho mismo de escribir, al privarlo de una parte de la espontaneidad que requiere la expresión de los sentimientos y las emociones.
Como a un interprete principiante, me falta técnica para dotar de matices mi escritura, porque también hace falta tener técnica para poder expresar las emociones en todo su esplendor.
Tal vez, con mucha perseverancia, sea capaz de expresar dignamente algo. Hasta entonces, me tendréis que seguir aguantando, quienes quiera que estéis ahí fuera...o no.

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