miércoles, 6 de enero de 2010

Otro suceso curioso

No todos los días le hace a uno un regalo, y menos aún un desconocido. De hecho enseñamos a nuestros hijos a no aceptar regalos de personas que no conocen porque ignoramos sus intenciones y, desgraciadamente, a veces son muy malas.
El caso es que entré en una papelería que tengo a lado de casa para comprar papel de seda y tinta para la pluma, y había varias personas esperando ser atendidas y un hombre, que confesó 70 años, que se disponía a salir. Llevaba en la mano un puñado de bolígrafos diminutos que acaba de comprar con intención de regalarlos, de hecho, acaba de ofrecer uno a cambio de un beso, sin llegar a efectuar el trueque. En su salida los iba mostrando a todos los que estábamos esperando mientras proclamaba que no solo eran bonitos, también escribían sin erratas. Yo exclamé ¡qué maravilla!, el pensó que estaba siendo sarcástica (no era esa exactamente mi intención, simplemente soy incapaz de ignorar a una  persona cuando me habla) sacó una libretita llena de notas en letra clásica y esmerada. Entonces comenté que uno de esos le vendría muy bien a mi hijo, a lo que respondió el buen hombre ofreciéndome uno de los bolígrafos. Yo, por supuesto, lo rechacé, pero el hombre insistió, e insistió y aquello amenazaba con convertirse en una discusión así que,finalmente,acepté, y el hombre se marchó tan contento.
Pensando en ello, llegué a la conclusión de que el hombre estaba muy necesitado de hablar, y que los bolígrafos le proporcionaban una buena excusa para entrar en conversación con la gente, tener un ratito de atención y, si alguna se deja, un beso.
Yo he de decir que me alegro de haberlo obtenido sin beso.

1 comentario:

  1. La desconfianza, la excesiva educación, la vergüenza, el pudor, el miedo. ¡Cuántas aventuras, cuántas vivencias y cuántas personas nos perdemos en su nombre...!

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