domingo, 23 de diciembre de 2012

El año que se va...

Diciembre 2012. No se ha acabado el mundo como algunos pretendían ver en una interpretación del calendario Maya. O, por lo menos no se ha acabado en términos físicos, no ha habido una implosión, o un meteorito que hayan destruido la tierra, sin embargo, este año 2012 ha traído muchos cambios, y no precisamente para bien.
Estamos en una crisis, no es que no haya habido otras antes, es que es la primera que vivimos en primera persona esta generación. Con las anteriores tuvieron que bregar nuestros padres, pero ahora nos toca a nosotros sacar adelante a nuestros hijos.
Nos parece mentira, que apenas hace un año los presagios nos parecían demasiado alarmistas. Pero la crisis nos ha llegado como un tsunami, que está barriendo nuestro país llevándose consigo empleos, negocios, sueños...
No sabemos  que nos traerá el 2013, unos dicen que será mejor porque ya hemos tocado fondo, otros que aún nos queda lo peor... En cualquier caso, no nos devolverá lo que ya hemos perdido, lo material tal vez lo recuperemos algún día en un futuro más o menos cercano, otras cosas, inmateriales pero no por ello menos importantes, se perdieron en la ola, se disolvieron como azucarillos, y esas será prácticamente imposible recuperarlas.
Habrá una diferencia con respecto al 2012, ahora ya estamos sobre aviso, ya sabemos lo que hay y lo que podemos esperar, quien más y quien menos ya se ha apretado los machos, arremangado y apretado los dientes, hay que seguir adelante, no por nosotros, sino por nuestros hijos, para el futuro no les deje de lado, para que tengan su oportunidad, para que florezcan en todo su esplendor.
El mundo seguirá siendo injusto, nunca dejó de serlo, y la vida traicionera, pero ahora volvemos a estar alerta, prevenidos, y tal vez podamos esquivar la cuchillada, evitar el resbalón, salvar el vacío...

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