lunes, 11 de julio de 2011

Tensión sexual no resuelta

He aquí una frase que se utiliza muy a menudo hoy en día para vender series de televisión o películas.
La historia suele ser acerca de un hombre y una mujer que son amigos, pero cuyos sentimientos son demasiado profundos para ser considerados una simple amistad, y a quienes les gustaría dar un paso más allá pero no se atreven, porque no están seguros de la reacción de la otra parte que esconde sus sentimientos tan bien como ellos. Por supuesto, el espectador conoce perfectamente lo que sienten el uno por la otra y la otra por el uno y, a veces, siente ganas de gritarle a la pantalla un ¡díselo ya! o ¡a qué esperas! o ¡bésale de una vez!,  y hasta parece que los personajes escuchan, cuando, por arte y ensalmo del guionista, sucede algo imprevisto y todo queda en nada, y se consigue mantener la tensión un capítulo más o media hora más de película.
Por supuesto, esto de la tensión sexual no resuelta no es algo nuevo en el mundo. No la inventaron los guionistas, ni siquiera los novelistas, fue la naturaleza misma. Es muy posible que quién más y quién menos se haya sentido atraído por un amigo o amiga más allá de lo que se podría considerar sano para una relación de amistad. ¿O puede ser que lo sano de una relación de amistad sea una cierta tensión, una atracción indefinida pero latente?
¿Podría ser esta la razón por la cual la amistad entre hombre y mujer, mujer y hombre no suele durar? ¿Puede existir amistad entre ellos sin ese componente sexual?  Salvo, claro está, que el otro no sea objeto sexual para el primero, no parece posible, ¿o sí? Cabría pensar que el hecho de compartir algún interés o propósito común bastaría para no hubiera necesidad de otros motivos para esa relación, pero no sé porque me da que la sospecha siempre está ahí...¿o no?

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