Tengo mono de viaje. Es decir, soy adicta a los viajes y si no hago un viajecito de cuando en cuando me entra un mono que me pone de mal humor. Me basta salir un día y cambiar de aires. El exceso de trabajo me agrava este padecimiento, y llevo una temporada muy larga de trabajo excesivo. Ese es un problema. Otro problema es el dinero. Esta época no está siendo muy boyante en ganancias, pero los gastos no disminuyen en la misma proporción por lo que le pegado un bocado a los ahorros, así que cualquiera se pone a gastar los ahorros en viajes. Alguna vez me ha tocado viajar por trabajo, pero no parece que ello vaya a suceder por ahora.
Miro las ofertas de viaje y hago cálculos, pero no me salen. Mis hijos comen (como limas) y crecen, por lo que hay comprar ropa y zapatos. También están los gastos de educación, alguna salida, los cumpleaños, los santos, los reyes. Entre tanto me distraigo viendo Madrileños por el mundo, o la copia de Españoles por el mundo, y sueño, sueño, con coger un tren o subirme a un avión, recorriendo calles desconocidas y oyendo idiomas que me son ajenos...
Sueños, y los sueños, sueños son.
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