Las dos últimas noches se han "celebrado" dos sonadas y sonoras manifestaciones en Burgos, al parecer para protestar por la transformación de una de las vías principales de la ciudad en un bulevar.
Dicho así, pudiera parecer que, efectivamente, la ciudadanía está expresando su desacuerdo con una decisión del ayuntamiento sobre la que previamente no ha sido consultada, y estaría en su derecho, no obstante, una cosa es expresar desacuerdo y otra muy distinta sendas batallas campales como las que en realidad se convirtieron las sonadas manifestaciones.
No veo razón alguna para destrozar mobiliario urbano y apedrear a la policía por el hecho de que, supuestamente, vaya empeorar la circulación y a haber menos plazas de aparcamiento libre, ya que de acuerdo a la información publicada, también se va a construir un aparcamiento, infiero que público pero de pago bajo el bulevar de la discordia.
Para quién no lo sepa, un bulevar es una calle en cuyo centro hay una o dos aceras con arboles, que ofrecen sombra al peatón y refugio a la maltrecha fauna urbana, como los gorriones y palomas... Son pequeños oasis en el desierto de coches que nos rodea y que, sin duda, hacen mucho más agradable el tránsito pedestre entre un punto y otro de la urbe.
Una cuestión que llama mi atención es que, por ejemplo, en mi querido Madrid, han ido desapareciendo los bulevares, en gran medida como cesión antes las crecientes necesidades de espacio para los vehículos, lo que nos va privando a los sufridos peatones de espacios más acogedores por los que transitar. Bien es cierto que en el centro algunas calles han sido cerradas al tráfico rodado, pero ello no las ha hecho más acogedoras, si cabe son aún más desoladoras, pues tienen pocos o ningún árbol y enseguida son invadidas por terrazas y multitudes, con una clara vocación comercial -sí, ya sé que estamos en crisis y que toda ayuda es poca...-. El hecho es que antes había varios bulevares en Madrid, y que yo recuerde, ahora mismo solo quedan dos, el de la calle Juan Bravo y los que flanquean el eje central que va desde Atocha hasta la Plaza de Castilla, y algunos trocitos por ahí desperdigados. Gracias hemos de dar porque a ningún malhadado alcalde se le haya ocurrido aún eliminarlos en pos de un tráfico más fluido.
Para los que ya tenemos una edad, el eje Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta, Génova es todavía conocido como "los bulevares", aunque hace ya muchos años que estos desaparecieron. Y así otros muchos, Francisco Silvela, Velázquez, López de Hoyos...
Esta claro, pues, que en Madrid, manda el coche. Yo misma tengo uno que duerme en la calle y maldigo cuando no encuentro lugar donde aparcarlo las pocas veces que lo uso, pues también soy una inveterada peatona, y me niego a dejar de andar por Madrid o a utilizar el cada vez más caro y no siempre eficiente transporte público.
Por ello, a pesar de los trastornos circulatorios que pueda ocasionar, me alegraría mucho que hubiera más bulevares en Madrid, y más árboles, y algunos coches menos, porque entiendo que la ciudad es para las personas, y no para los coches, y que los bulevares contribuyen a humanizarla, un poquito, a hacerla más amable, a que el desierto de asfalto no sea tan agreste.
No entiendo porque la construcción de un bulevar despierta reacciones tan airadas, salvo que haya otros motivos que se me escapen, o que la ciudad haya dejado de ser para los ciudadanos, que solo aprecian la república independiente de su casa....
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